Sitio virtual donde se archivan los ensayos periódicos que escribe Álvaro G. Requena, sobre la situación política, social, económica y de salud en Venezuela.

viernes, 11 de junio de 2010

La viga en el ajeno

(Artículo de opinión publicado en la página 12 del diario El Nacional, el viernes 11 de junio de 2010)

La mota en el propio.

Seguro que ya el amable lector se ha dado cuenta de que en lugar de parafrasear a los evangelistas del famoso adagio sobre la mota en el ojo ajeno y la viga en el propio (Mateo 3,4-5 y Lucas 6, 41-42), comenzamos este breve artículo cambiando los términos. Bueno, es así, son los signos de los tiempos. Nada es como era ni como debe ser, las cosas son como otros quieren que sean y como a ellos les acomodan y hasta las máximas morales adquieren un nuevo sentido cuando las injusticias sociales, económicas, judiciales y políticas condicionan nuestro diario vivir.

Los dos evangelistas mencionados, sincronizados en su narración de la vida, los hechos y la palabra de Jesús, coinciden como dos gotas de agua en la frase final sentenciosa de los párrafos dedicados a la rectitud del corazón (Lucas) y a no juzgar al prójimo (Mateo): “Hipócrita: saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad cómo sacar la mota del ojo de tu hermano.”

Los evangelistas fueron directos y valientes; sus escritos llenos de aforismos inocentes en la forma, son de un peso específico inmenso, de profundidad insondable y de una vigencia sorprendente, traduciendo, obviamente, el pensamiento de Jesús. Como ejemplo de lo dicho basta leer a Marcos cuando dice: (4,22-23) “Pues no hay cosa escondida que no vaya a saberse, ni secreto que no acabe por hacerse público. Si alguno tiene oídos para oír, que oiga.”

Hoy somos muchos quienes tenemos oídos para oír y oímos, ojos para ver y vemos, manos para escribir y escribimos, y gusto para escoger y estamos pendientes del 26 de septiembre, por ahora.

Cualquier estrategia para desprestigiar, descalificar, bloquear y expropiar a tantos industriales y comerciantes de alimentos y otros productos, se vio seriamente afectada por la inesperada aparición de más o menos 4.000 contenedores de alimentos rezagados en su distribución hasta más de un año y, por supuesto, muchos con alimentos en mal estado, que los hacen inaceptables para el consumo humano, pero muy aceptables para el consumo de las aves carroñeras. También se ha descubierto material médico almacenado, ya vencido e inútil para cualquier propósito, excepto para el uso perverso de no ser utilizados. Ahora bien, lo importante de esos descubrimientos es que, más tarde o más temprano, se sabrá: ¿Cuando arribaron y en qué estado llegaron los contenedores al puerto; cuánto pagamos los venezolanos por alimentar los zamuros; por qué no se repartieron a tiempo; cual es la razón de que nadie llame al gobierno, a las autoridades portuarias o a PDVAL, acaparadores, negligentes, descuidados, corruptos o simplemente chimbos y, finalmente, quién o quienes son los responsables venales?

Este ha sido un año de cosas escondidas que han salido a la luz pública. Lástima que no ha sido la oposición quienes han puesto el ventilador a los oficialistas, hubiese sido estupendo ganar puntos en las encuestas por destapar las ollas que hemos visto últimamente, pero no, ha sido el propio gobierno al que se le derramó por rebosamiento el vaso lleno de inmundicias; también le sirvió para ganar algunos puntos en las encuestas, pues el pueblo piensa que ahora sí está la cosa controlada y que ya los descubrieron a todos. El pueblo parece no saber que no hay cosa escondida que no vaya a saberse, ni secreto que no acabe por hacerse público. Ahora es que faltan ollas por destaparse, diría san Marcos.

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